ORIENTE MEDIO: OTRA VEZ VUELTA A EMPEZAR
Menuda se ha liado otra vez en el conflicto palestino-israelí con motivo de la flotilla de seis barcos “supuestamente” humanitarios que querían pasar por el bloqueo militar que lleva a cabo el ejército israelí en la zona para entregar ayuda humanitaria a la población de Gaza. La cuestión es que para evitar que los barcos cruzaran el bloqueo, el ejército israelí ha intervenido con las consecuencias trágicas que todos sabemos y que agravan la tranquilidad tensa que existía hasta ahora. Dejando de lado, si es justificado o no el bloqueo, si Israel tiene derecho a vivir o no en ese enclave, si Israel tiene que ser reconocida por todos los países (entre ellos, alguno que forma parte de la liga árabe) como Estado o no, si los colonos judíos tienen que dejar los asentamientos de la parte Palestina o no, si consideramos que Hamas es un interlocutor válido o no, etc., me gustaría hablar de los hecho en sí para analizar quien puede considerarse responsable. Y, para ello, pongamos, por ejemplo, el tema de los controles de alcoholemia. Cuando la policía monta un control de alcoholemia todo el mundo tiene que parar, identificarse y realizar la prueba para poder seguir circulando. Pues bien, ¿qué pasaría si nos saltásemos el control, haciendo luces, pitando y pasando de los avisos del policía? Lógicamente, que nos darían el alto y acto seguido nos perseguirían poniendo en peligro la vida de todos. ¿De quién es la culpa? ¿De unos policías que cumplen con su obligación? ¿De sus mandos? o ¿nuestra, por saltarnos un control perfectamente señalizado y avisado? Supongo que la respuesta te puede gustar más o menos pero es obvia.
Partiendo de este ejemplo, vamos al tema en concreto del bloqueo del ejército israelí. Lo primero que hay que dejar claro es que es un bloqueo militar y no un bloqueo de las hermanas de la caridad. Lo segundo que tiene que quedar claro es que estamos hablando de una de las zonas más conflictivas y tensas de todo el mundo, justificación de otros conflictos, entre ellos, el terrorismo internacional por parte de las organizaciones terroristas. Y lo tercero que tiene que quedar claro, y que viene a colación de los otros dos, es que a quien se le ocurre querer pasar por encima de un bloqueo militar en una de las zonas más “calientes” del planeta como si se tratará de cruzar la ruta de la sal. Es evidente que la proporcionalidad de la acción del ejército israelí se tendrá que ponderar, pero lo que está claro es que las personas que formaban parte de esa flotilla tenían muy claro que Israel no se iba a quedar de brazos cruzados (sólo hay que ver el vídeo colgado en “you tube” de uno de los españoles que iba en uno de los barcos confirmando que estaban a la espera de una intervención del ejército israelí). Probablemente nunca llegaron a pensar que la intervención acabaría en drama pero, entonces, ¿De quién es la culpa? ¿De quién sabe que pasar por ahí conllevará una intervención militar o de quién interviene? ¿De quién se pone en riesgo voluntariamente y no atiende a las advertencias o de quiénes reciben órdenes de mantener el bloqueo sin que pase nadie? Los integrantes de la flotilla sabían perfectamente que se estaban metiendo en la boca del lobo, pues a nadie se le ocurre cruzar la valla que separa Guantánamo del resto de Cuba ni a nadie se le ocurre cruzar la zona militar sin permiso que separa la zona Kurda del resto de Turquía. Los habitantes de Gaza e Israel no pueden elegir estar donde están, pero los que iban en esos buques, si no lo veían claro, podían dar media vuelta que, por otro lado, hubiese sido lo más sensato. Lo que está claro, pues, es que los integrantes de la expedición “humanitaria” han actuado irresponsablemente al querer introducirse en una zona militar. Ahora queda por ver la investigación de la intervención militar para depurar responsabilidades si la actuación se considera desproporcionada. Mientras tanto, y dejando de lado quien es responsable, lamentablemente ha habido más muertos y este nuevo acontecimiento va a suponer, con toda seguridad, un nuevo retroceso en el proceso de paz y que no va a ayudar en nada a una solución pacífica del conflicto que, por otro lado, es lo que la mayoría de personas de bien quieren.














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